domingo, 3 de mayo de 2015

Baco [Eddie Campbell][1986-1999]

Si alguna extraña duda me cabía de que Eddie Campbell es uno de los más grandes narradores gráficos de todos los tiempos, se ha despejado al leer el primer volúmen que recopila su impresionante cómic titulado Baco.
Para mí una inmensa obra, tan brutal como un río desbocado, que mezcla la mitología griega con la modernidad para hablarnos de tantas cosas que, a ratos, no queda más remedio, puerto o asidero, que pararse a reflexionar. Sobre todo a los que sentimos esa pulsión insana de contar historias y de expresarnos.
Yo lo descubrí ilustrando esa obra de arte visceral, compleja, desbordante y dolorosa, escrita por Alan Moore (junto a Roberto Bolaño uno de los escritores que más me han enseñado) denominada From Hell.
Y es que no sé como diablos resumir este cómic ni me apetece hacerlo. Bueno, esto sí puedo decirlo: Eddie Campbell ha interiorizado y aprendido la técnica de dibujar y expresar sus ideas a través de las viñetas como fogonazos. Y toda esa sabiduría ha deconstruido un estilo tan libre de artificios que casi podríamos decir que, Baco, roza la perfección.
Una mezcla de mil géneros narrativos con dobles lecturas críticas hacia el sistema en las que no se salva ni el apuntador que, a pesar de que alguien puede que odie esta inmensa saga y otros seguro que la adoran, nos ponen delante de un espejo roto en algún momento.
Y no estoy hablando de una historia mística ni épica; estoy (o al menos lo pretendo) hablando de una obra de arte con mayúsculas publicada entre 1986 y 1999 que por fin podemos disfrutar traducida al español.
Me cuesta comprender como una simple idea que muchos autores han utilizado (dioses viviendo entre nosotros) puede dar tanto de si, estirarse, bifurcarse hacia cientos de subtramas y que ni por un solo instante decaiga el interés en el lector que sigue lo que ocurre con tanta perplejidad como un caimán agitando su cola en un pantano.
La manera de desarrollarse los acontecimientos, los diálogos, los personajes, ese toque entre el surrealismo y la verdad más pura de los tiempos modernos, hacen de Baco algo tan grande que Eddie Campbell, tan solo por esta obra, debería ser aupado al olímpo de los grandes nombres de la narración. Y me da igual que hablemos de cómic, cine, literatura, pintura, espermatozoides o los seres que pueblan el mar de los sargazos. Cuando alguien tiene el talento necesario para mantenerte en vilo con sus creaciones, para mí, es como si me dieran un gran abrazo. Y yo, que no soy ningún hipócrita, solo le doy un abrazo a la buena gente y/o a los seres que me hacen sentir cosas. Y Eddie Campbell forma parte del último grupo.
Y tan solo hablo de un primer volúmen de 216 asombrosas páginas de los 5 que conforman la historia completa. No puedo ni imaginarme todo lo que está por venir.
Toda esta paja mental la resume mi muy querido Neil Gaiman en un suspiro (y él sí que conoce los entresijos de la narración):  “Baco mezcla secuestros de aviones y antiguos dioses, culebrones de mafiosos y leyendas, investigaciones policiacas y mitos fantásticos, limpiadores de piscinas y literatura clásica. No debería funcionar, por supuesto, pero funciona de maravilla”.


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