Si alguna extraña duda me
cabía de que Eddie Campbell es uno de los más grandes narradores
gráficos de todos los tiempos, se ha despejado al leer el primer volúmen
que recopila su impresionante cómic titulado Baco.
Para mí
una inmensa obra, tan brutal como un río desbocado, que mezcla la
mitología griega con la modernidad para hablarnos de tantas cosas que, a
ratos, no queda más remedio, puerto o asidero, que pararse a
reflexionar. Sobre todo a los que sentimos esa pulsión insana de contar
historias y de expresarnos.
Yo lo descubrí ilustrando esa obra
de arte visceral, compleja, desbordante y dolorosa, escrita por Alan
Moore (junto a Roberto Bolaño uno de los escritores que más me han
enseñado) denominada From Hell.
Y es que no sé como diablos
resumir este cómic ni me apetece hacerlo. Bueno, esto sí puedo decirlo:
Eddie Campbell ha interiorizado y aprendido la técnica de dibujar y
expresar sus ideas a través de las viñetas como fogonazos. Y toda esa
sabiduría ha deconstruido un estilo tan libre de artificios que casi
podríamos decir que, Baco, roza la perfección.
Una mezcla de
mil géneros narrativos con dobles lecturas críticas hacia el sistema en
las que no se salva ni el apuntador que, a pesar de que alguien puede
que odie esta inmensa saga y otros seguro que la adoran, nos ponen
delante de un espejo roto en algún momento.
Y no estoy hablando
de una historia mística ni épica; estoy (o al menos lo pretendo)
hablando de una obra de arte con mayúsculas publicada entre 1986 y 1999
que por fin podemos disfrutar traducida al español.
Me cuesta
comprender como una simple idea que muchos autores han utilizado (dioses
viviendo entre nosotros) puede dar tanto de si, estirarse, bifurcarse
hacia cientos de subtramas y que ni por un solo instante decaiga el
interés en el lector que sigue lo que ocurre con tanta perplejidad como
un caimán agitando su cola en un pantano.
La manera de
desarrollarse los acontecimientos, los diálogos, los personajes, ese
toque entre el surrealismo y la verdad más pura de los tiempos modernos,
hacen de Baco algo tan grande que Eddie Campbell, tan solo por esta
obra, debería ser aupado al olímpo de los grandes nombres de la
narración. Y me da igual que hablemos de cómic, cine, literatura,
pintura, espermatozoides o los seres que pueblan el mar de los sargazos.
Cuando alguien tiene el talento necesario para mantenerte en vilo con
sus creaciones, para mí, es como si me dieran un gran abrazo. Y yo, que
no soy ningún hipócrita, solo le doy un abrazo a la buena gente y/o a
los seres que me hacen sentir cosas. Y Eddie Campbell forma parte del
último grupo.
Y tan solo hablo de un primer volúmen de 216
asombrosas páginas de los 5 que conforman la historia completa. No puedo
ni imaginarme todo lo que está por venir.
Toda esta paja
mental la resume mi muy querido Neil Gaiman en un suspiro (y él sí que
conoce los entresijos de la narración):
“Baco mezcla secuestros de aviones y antiguos dioses,
culebrones de mafiosos y leyendas, investigaciones policiacas y mitos
fantásticos, limpiadores de piscinas y literatura clásica. No debería
funcionar, por supuesto, pero funciona de maravilla”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario