Mostrando entradas con la etiqueta Cosas construidas con sonidos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cosas construidas con sonidos. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de diciembre de 2018

Spiritualized - And Nothing Hurts [2018]

Una cosa que me encanta (entre las miles que me hacen amar la Música), es comprobar que ciertos artistas que han contribuido a crear la banda sonora de mi vida siguen en la brecha, persiguiendo esa estela de luz que es la creatividad.
Y, entre muchos, Jason Pierce ocupa un lugar muy especial. Superviviente de esa banda esencial que revivió la llama de la psicodelia en los ochenta: Spacemen 3. Y, en la actualidad, capitaneando el proyecto denominado Spiritualized desde principios de los noventa.
Ni las drogas ni las modas (que a veces son cosas parecidas) han logrado derrumbarle. El nuevo disco de Spiritualized, llamado And Nothing Hurts, es una efervescente odisea musical que resplandece como una mañana de verano. Un despliegue de cuerdas, vientos, voces, instrumentos eléctricos, percusiones y magia, al servicio de unas composiciones absolutamente redondas. Un mundo sonoro de orfebrería y algo similar a la hipnosis (marca de la casa) que siempre funciona y nunca defrauda.
Tras tantos años es dulce comprobar que la llama no se apaga y que sigue explorando en esa especie de luz cósmica en donde es tan fácil flotar.
Un deseo para estas navidades: ver, de una maldita vez y vestido con la sangre de Papá Noel, a Spiritualized en directo.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Elza Soares - Deus é Mulher [2018]

Elza Soares es una mítica cantante brasileira que publicó su primer disco en 1960. Tiene 81 años y es una auténtica superviviente de una vida llena de tragedias. Los tristes que se quejan continuamente por todo deberían de buscarla en la wikipedia, por ejemplo, para cerrar sus cansinas bocazas.
Guilherme Kastrup tiene unos años menos (49) es percusionista, productor y uno de esos artistas en la sombra que hacen que la música siga siendo algo excitante.
Deus é Mulher (grandioso título) es el segundo disco que hacen juntos este par de dos. Es una obra confeccionada con ingredientes tales como: valentía, arrojo, riesgo, cariño, luz. Y, además, un gran porcentaje de pasión, esfuerzo y hacer de cada sonido algo importante. Un país sonoro en donde convergen el tropicalismo, la distorsión, la electrónica como recurso bien entendido y el caos de los tiempos que corren. Y no es fácil construir algo así y que funcione como un puzzle de piezas tan bien conectadas.
Por parte del mutante que esto escribe, que lleva asombrándose y vibrando con este disco desde hace meses, afirmar que aprende algo nuevo a cada escucha es bastante importante.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Un tipo llamado Tom.

Si tuviera que escoger a uno solo, de entre todos los artistas musicales que alguna vez han significado algo para mí, no dudaría en quedarme con Tom Waits.
Yo no soy mucho de ídolos ni de ser acólito de nadie. Hay músicas que siempre van a estar ahí y otras que voy descubriendo y que se van incorporando a la banda sonora de mi vida (la curiosidad siempre me acompaña y ruego a los dioses para que no me abandone nunca).
Pero este personaje, nacido en Pomona, California un 7 de Diciembre de 1949, es casi como una parte de mí. No lo puedo evitar ni quiero hacerlo. Y, desde mi punto de vista personal, sinceramente creo que no existe nadie que supere esa colección de discos que son como peldaños de una escalera que, espero, tarde mucho en detener su ascenso.
En 1973 publicó su primer disco, Closing Time, un eslabón perdido que no conocía entero. Y es inevitable estremecerse ante un chico de 23 años que utiliza sus influencias (country, jazz, rythm & blues, etc) para comenzar a desarrollar un universo creativo que nadie podía imaginar a donde llegaría.
Es casi inexplicable escuchar una canción como ésta, leer su letra, estremecerse y tratar de comprender cómo alguien tan joven es capaz de una madurez tan desbordante.
Siempre lo he tenido muy claro; yo sería un gran cliente de un bar donde suene Tom Waits.

lunes, 6 de febrero de 2017

Kate Bush - Before The Dawn [2016]

Siendo muy joven se sumergió en el océano para sacar a flote todos esos tesoros que navegaban en las aguas de su imaginación. Con 17 años ya grababa sus primeras canciones y con 19 su primer disco. Cantante, pianista, compositora, productora y con unas ideas muy claras sobre como quería enfocar su carrera, Kate Bush es un ser con una creatividad única que nunca ha dejado de crecer desde sus comienzos. A mí me enamoró siendo niño y, en cuanto tuve edad para ello, comencé a buscar sus discos como el que extrae gemas mágicas de un mundo situado al otro lado del espejo.
En el 2014, con 56 años, volvió a los escenarios para ofrecer un espectáculo llamado Before the Dawn, representado durante 22 noches en el Hammersmith Apollo londinense (hacía 35 años que no daba un concierto). En noviembre del pasado año se ha publicado en formato de triple cd que incluye un libreto con fotos que hablan de un montaje en el que su mundo visual y musical se mezcla para crear magia. No contiene dvd ni existen videos por la red por deseo expreso de la autora, que siempre ha preferido hacer volar la imaginación del oyente. Y es fácil, para los que conocemos todas sus obras, el desear haber estado allí.
En el primer disco (Act I) nos asaltan 7 joyas provenientes de diferentes épocas que, a día de hoy y con ese sonido majestuoso, siguen sonando tan únicas y emocionantes como siempre. En mi planeta a eso se le llama: música atemporal.
Act II es la interpretación de Ninth Wave (la cara b del album Hounds of love). Una suerte de hipnosis que ya estaba completamente alejada en su día (1985) de todo lo que se hacía por aquel entonces.
Act III es A sky of honey, la segunda parte de Aerial (la obra que supuso su regreso discográfico en el 2004). Cantos de sirenas, tormentas en el mar y plata líquida goteando de un alambique que transfigura la luz en mil destellos.
Y luego queda la resaca que deja un sonido tan envolvente y con una amplitud que evoca amaneceres y sombras...
A destacar que no es un directo de repaso a sus grandes éxitos, y no me esperaba menos de ella.
Es alguien que ya no tiene prisa. Y siempre he pensado que abrió el camino para que otras mujeres con un universo musical propio fueran respetadas en la industria discográfica.
En definitiva, un disco fascinante que nos hace más suave la espera de nuevas composiciones de las cuales somos huérfanos desde ese increíble 50 Words for snow de hace ya 5 años.

(Y debajo de esta frase se le escucha sonar)
https://archive.org/details/KateBush-BeforeTheDawn2016/01-Lily.mp3

lunes, 30 de enero de 2017

Enric Montefusco - Meridiana [2016]

Yo me quedé como un poco amputado al enterarme de la disolución de Standstill. Para mí (y no me cansaré de repetirlo) uno de los mejores grupos que han surgido en este país. Pero resulta que, desde mediados de Octubre, tenemos un disco llamado Meridiana, compuesto y producido por Enric Montefusco, y hoy lo he escuchado por primera vez.
Confesiones, recuerdos, vivencias y melodías que suenan cercanas, envueltas en una musicalidad tan llena de cariño, que te hablan de un disco que es muy probable que crezca a cada escucha. Una pequeña delicia que casi parace ser la lógica continuación de una historia sonora que con su ex-banda ha ido construyendo peldaño a peldaño.
Dificil escoger una canción. Simplemente uno más de esa comunidad de artistas a los cuales tengo mucho que agradecer.


viernes, 9 de octubre de 2015

Y, si con el correr de los años, Josh Tillman (el batería de los enormes Fleet Foxes) no se acaba convirtiendo en un mito musical, me como uno de mis gorretes de esos que ya estoy deseando poner, ahora que el verano se desvanece entre un sol primaveral y los arrebatos de la lluvia.
Fleet Foxes fue una sorpresa realmente emocionante para todos los que amamos ese tipo de arte que tiene la facultad de emocionar. Y ya no sé si podemos contar con un nuevo disco tras 4 años de silencio. Espero que sí, pero, si realmente ya no existen como banda, tampoco sería muy dura la pérdida cuando podemos contar con las gigantescas composiciones de Josh.
Antes publicaba bajo el seudónimo J. Tillman. Pero una creatividad como la suya, en continuo crecimiento, hizo que se transformara en un ser llamado Father John Misty. Un personaje deudor de los grandes clásicos de la música norteamericana y, al mismo tiempo, de un universo sonoro tan personal, que los dos discos que lleva publicados bajo ese alias ya forman parte de una historia de la música (o de una forma de entender la música) que seguirán siendo eternos cuando las tormentas asolen y descompongan las discografías de todos esos superventas actuales.
Casi me resulta fácil la comparación, en cuanto al perdurar se refiere, con un director de cine como Clint Eastwood. Otro delincuente con la capacidad de crear obras que permanecerán como grandes clásicos siendo absolutamente modernas.
Y no creo estar muy desencaminado al decir que Josh Tillman posée la enorme capacidad de crecer todavía más a pesar de esos ingredientes que empapan su obra de músicas que ya estaban ahí antes de que él naciera.
Por el momento es un talento muy grande. Incluso soy bien capaz de jugármela al decir que es enorme.
Y esos vidrio-clips tan perfectos... Por favor, que alguien me diga cuando fue la última vez que vió una obra visual confeccionada para ilustrar una canción (y una melodía tan inmensa como ésta se lo merece) y sentir tanto dolor, tanta tristeza... Tratar con cuidado lo que aquí dejo como ejemplo.
Ya no me pongo ningún gorrete, me lo quito ante Father John Misty, un talento en bruto que, espero, esté aquí para quedarse entre nosotros