Me ha pasado algo realmente explosivo y supongo que solamente la muchachada que no podría vivir sin leer cada día me entenderá.
Son muchas tundas navideñas ya, y hoy, intentando recuperar mi cordura al despertar, traté de navegar por las páginas de Trópico de Capricornio, escrito por Henry Miller en 1936, antes de volver a las calles. Y algo me reconcome por dentro.
Veamos, creo que desde que tengo uso
de razón quería leer este libro, pero, como es imposible estar en todas
partes al mismo tiempo, un privilegio que sólo posée Crom, nunca lo
había hecho hasta que hace poco me lo pillé de segunda mano.Son muchas tundas navideñas ya, y hoy, intentando recuperar mi cordura al despertar, traté de navegar por las páginas de Trópico de Capricornio, escrito por Henry Miller en 1936, antes de volver a las calles. Y algo me reconcome por dentro.
Joder, Henry Miller es un como un dios caído que arranca la piel para enseñarte lo que se oculta bajo sus tripas.
Incluso yo, que adoro a William Burroughs. Jack Kerouac, Roberto Bolaño y demás serpientes que han utilizado la literatura como una máquina trituradora, me rindo ante Trópico de Capricornio.
Hacia mucho tiempo que un libro no me hacía hervir de esta manera.

No hay comentarios:
Publicar un comentario