1. Se que me
puedo volver un poco pesado cada vez que descubro una música que me
taladra por dentro. Ya lo hice con Dorian Wood y vuelvo a hacerlo con
otro predicador que tiene la manía de llamarse Father John Misty. Y es
solo porque descubro muchas músicas que me fascinan, pero que te toquen
el alma, y eso lo sabemos todos pues es bien fácil traducirlo a
cualquier ámbito de nuestras vidas, eso solo ocurre cuando los astros se
alinean de una forma perfecta. Es simple cuestión de entusiasmo y de
querer compartir las cosas que me hacen sentir; nada más, tan simple
como eso.
Ahora quiero decir una cosa que es muy íntima para
mí. Me resulta imposible estar en ningún lado, de los muchos lados que
coforman nuestros mundos, sin que me persigan las canciones del último
humanoide que he mentado. A veces me dan cierta tregua, pero suele ser
un engaño para que, al doblar cualquier esquina, vuelvan a saltar sobre
mí como criaturas que solo buscan las pequeñas explosiones que hacen
temblar las calles que pisamos.Incluso no estaría mal relatar cierto encuentro que tuvimos en un puente, mientras el campanario de la iglesia gemía un sonido que instaba a que los pecadores se refugiaran en sus tabernas y prostíbulos.
Yo creo que dije: ¡Como se te dé por suicidarte, morirte de sobredosis, hacerte vegano o, lo que sería peor, que tus futuras composiciones no fueran capaces de acertar en la herida que nos hace alegres y tristes.... Si cualquiera de esas cosas ocurriera... Pues... Pues... Joder, pues que sepas que me quedo con tu cara y se donde vives y... ¡Que te reviento!
2. Un cómic que me hace arrastrar los huesos por sus páginas. Cuando lo acabe no me quedará otra opción que tratar de escupir ciertas impresiones aquí. No creo que lo pueda evitar.
Y
se largaron por ahí, los muy subnormales, desvaneciéndose en el trocito
de luz que pestañea en el horizonte cuando el día se rinde.
Solo eran dos cosas...

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