domingo, 1 de noviembre de 2015

2 Cosas

1. Se que me puedo volver un poco pesado cada vez que descubro una música que me taladra por dentro. Ya lo hice con Dorian Wood y vuelvo a hacerlo con otro predicador que tiene la manía de llamarse Father John Misty. Y es solo porque descubro muchas músicas que me fascinan, pero que te toquen el alma, y eso lo sabemos todos pues es bien fácil traducirlo a cualquier ámbito de nuestras vidas, eso solo ocurre cuando los astros se alinean de una forma perfecta. Es simple cuestión de entusiasmo y de querer compartir las cosas que me hacen sentir; nada más, tan simple como eso.
Ahora quiero decir una cosa que es muy íntima para mí. Me resulta imposible estar en ningún lado, de los muchos lados que coforman nuestros mundos, sin que me persigan las canciones del último humanoide que he mentado. A veces me dan cierta tregua, pero suele ser un engaño para que, al doblar cualquier esquina, vuelvan a saltar sobre mí como criaturas que solo buscan las pequeñas explosiones que hacen temblar las calles que pisamos.
Sí, lo tengo muy claro, Father John Misty es alguien en posesión de un talento tan arrebatador que me interesa, y mucho.
Incluso no estaría mal relatar cierto encuentro que tuvimos en un puente, mientras el campanario de la iglesia gemía un sonido que instaba a que los pecadores se refugiaran en sus tabernas y prostíbulos.
Yo creo que dije: ¡Como se te dé por suicidarte, morirte de sobredosis, hacerte vegano o, lo que sería peor, que tus futuras composiciones no fueran capaces de acertar en la herida que nos hace alegres y tristes.... Si cualquiera de esas cosas ocurriera... Pues... Pues... Joder, pues que sepas que me quedo con tu cara y se donde vives y... ¡Que te reviento!
Él dijo: Es probable que haga lo que esperas o puede que no.
Y se piró por ahí, el muy subnormal, introduciéndose en una especie de bruma que estaba casi como congelada en el aire. ¿Habrase visto tamaña desfachatez?

2. Un cómic que me hace arrastrar los huesos por sus páginas. Cuando lo acabe no me quedará otra opción que tratar de escupir ciertas impresiones aquí. No creo que lo pueda evitar.
Empecé a leerlo hace tiempo y ahora me he propuesto acabarlo. Simplemente porque ya me han arrastrado esas páginas al interior de una mansión que oculta llaves y puertas.
Se llama Locke & Key. El escritor es Joe Hill (hijo de Stephen King; dato irrelevante) y el dibujante responde al nombre de Gabriel Rodríguez.
Es muy, muy difícil diseñar una historia como esta, que abarca muchos años en su narración, y que todo cuadre de una forma tan fantástica que continuamente te esté sorprendiendo lo que lees. Y que te emocione enfrentarte al siguiente capítulo pues sabes que vas a penetrar en otro mundo. 
Por supuesto que también me tomé algo con ellos en un bar del muelle construido con madera que las algas habían aceptado como su casa.
Yo creo que dije: A vosotros no os voy a montar la bronca porque me falta bien poco para acabar vuestra narración de furia, vientos, misterios y seres humanos. Y, sin conocer el final, mis sentidos ya están complacidos, muchachotes.
Y ellos dijeron: Es muy probable que la historia se acabe desarrollando como tú quieres o puede que no.
Y se largaron por ahí, los muy subnormales, desvaneciéndose en el trocito de luz que pestañea en el horizonte cuando el día se rinde.

Solo eran dos cosas...


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